| Los
Corrales Viejos
El Matadero del Sud, del Alto,
de la Convalecencia o de Santo Domingo, estuvo instalado en
el ángulo formado por las actuales Av. Caseros y Amancio
Alcorta. Corrales, tabladas y establecimientos de faenamiento
de ganado menor ocupaba la superficie hasta la Av. Vélez
Sarsfield. Ocuparon durante muchos años el barrio,
dándole una fisonomía particular y determinando
características muy especiales en su conformación
que perduraron luego de haber desaparecido los mataderos.
Desde el 2 de enero de 1795,
a pedido de los hacendados se establecieron los corrales por
cuenta del Cabildo, que pagaba 15 pesos anuales a la orden
de Santo Domingo, por el uso del terreno.
El estado era, a mediados del
siglo XIX, tan calamitoso como para hacer indispensable su
total remodelación o traslado.
En 1866 se nombra una comisión
municipal para el estudio de una nueva instalación,
la que se decide por los terrenos adquiridos a Florencio Lima
y el Dr. Mejía en la antiguamente designada meseta
de las carretas.
El empresario Esteban Adrogué
hizo una propuesta para la construcción del nuevo edificio,
de acuerdo al plano que existía desde 1860, pero las
pretensiones por resarcimiento resultaban muy onerosas y se
rechazó la propuesta.
Recién el 14 de junio
de 1870 la municipalidad formaliza contrato con la empresa
constructora, la que tenía como gestor principal al
general Emilio Mitre, comenzándose de inmediato la
obras según el proyecto confeccionado por el ingeniero
Benois.
Un mal diseño, cuyos errores
se manifestaron al comenzar el funcionamiento, y una deficiente
ejecución de obra configuraron el cuado de fracaso.
El nuevo complejo fue inaugurado
el 12 de noviembre de 1872, y al año siguiente, el
ingeniero municipal informa de la imposibilidad de adicionarle
un matadero de hacienda ovina y porcina, pues el existente
resultaba exiguo, señalando además, otras deficiencias.
A pesar de todo los matanceros
ya están instalados trabajando con el antiguo sistema
de descuartizar en el suelo, usando el cuero como carpeta.
Las galerías donde se "beneficiaban" (así
se decía) los animales eran angostas y expuestas a
los rigores climáticos.
El edificio de administración,
de planta rectangular, tenía frente paralelo a la calle
Rioja (Monteagudo), a 50 metros de ésta se cumplía
el control de entrada y salida de los carros carniceros, los
que accedían por calles de tierra, cuyo estado, los
días de lluvia, era deplorable.
Un enorme playón extendido
paralelamente a la Av. Caseros, servía para el estacionamiento
de carros transportadores.
En 1876, se realiza una serie
de trabajos tendientes a mejorar el funcionamiento de matanza.
Las modificaciones principales fueron las construcciones de
bretes en correspondencia con la galería de sacrificios
y el afirmado de las calles de circulación exterior.
En la esquina de Monteagudo
y Caseros se encontraba el edificio de la Comisaría
de los Corrales. Los vigilantes, cuatro por lo general, pertenecían
a la seccional 12, ubicada en Garay y Rioja.
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1872
Primeras instalaciones de los Corrales viejos.
A pesar de las deficiencias del diseño funcionó
activamente en el faenamiento de reses para abastecer
a la Capital Federal.
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1877
En este año se realizaron muchas mejoras tendientes
a agilizar y hacer más higiénica la tarea
de la matanza.
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1888
Se habilitaron los mataderos de ganado menor, se colocó
luz eléctrica y se construyó un tanque
de reserva gigante, al mismo tiempo que la plaza era
adoquinada. Así permaneció hasta su total
traslado en 1901.
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En 1880 se adoquina La Rioja
y en el 88 se habilitan los mataderos de ganado menor, se
coloca luz eléctrica, se construye un tanque de reserva
gigante y se adoquina la plaza mejorando así, el servicio
de tranvías transportadores de reses.
Luego en el año 1900,
más precisamente el 21 de marzo, se decreta su mudanza
por entender que su ubicación era muy céntrica.
y fue trasladado a la zona de Nueva Chicago.
Los matarifes y consignatarios,
pusieron toda clase de resistencia. También el comercio
y a industria de San Cristóbal reaccionó al
sentirse lesionada y se esgrimieron toda clase de razones
para evitar la mudanza.
Se clausuró definitivamente
el 1 de mayo de 1905. La jabonería de Seeber (Los Patos
e Iguazú) fue la primera en abandonar sus instalaciones.
El tranvía de reciente
electrificación, tuvo un tendido exclusivo para traslada
al nuevo lugar de trabajo a los vecinos, y así diariamente
el núcleo de achureros, triperos, peones, etc. en horas
de la madrugada, tomaban el tranvía 45 para trasladarse
a su nuevo lugar de trabajo.
Por un tiempo estuvo abandonado
y su aspecto era uno de los menos recomendables, por ello
se pensó en transformarlo en un parque arbolado. Así
surgió en 1902 lo que hoy llamamos el Parque de los
Patricios.
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